Participación emancipatoria. Cocreación horizontal y abierta de contenidos.

¿Existen razones para participar en la Red?

Existen buenas razones para participar en la Red. No hace mucho fui a explicar esto a un insituto y erré. No es a ellos, que ya las conocen y las practican a quien hay que explicárselas. Somos los adultos talluditos o incluso jóvenes FBadictos los que debemos comprender el porqué de la participación en la red como herramienta de liberación. Por más que tenemos ejemplos perspicuos de que somos sólo objetos de una dinámica de integración social de la que no decidimos el cómo el porqué o el cuando, elegimos en el mejor de los casos tan solo la queja como respuesta, quizás persuadidos de que nada hay que pueda hacerse para cambiarlo.

Y en cierto modo así es. Con la omnipotencia de quienes controlan los medios, el ejercicio de la conciencia crítica ya sea en el consumo de información o en un entretenimiento envenenado de adoctrinamiento e ideología ya es de por sí un gesto agotador, por más que ineficaz por sí sólo más allá del fortalecimiento  de la musculatura crítica.

¿Participar? ¿Para qué?

Si la aplicación del sentido crítico supone un esfuerzo sin retorno claro de la inversión en tiempos donde la lírica se mide precisamente en el ROI, ¿Qué buena razón puede hacerte desempotrarte del sillón, desenchufarte del alegrón cognoscitivo continuo que nos proporciona Matrix? Yo tampoco nUnca entendí las razones de Neo para elegir la pastilla… ¿equivocada?

Participar tiene sentido por el mero hecho de participar, porque nos resitúa de ser Objetos de Integración a Agentes de cambio. Participar nos gana la condición de Sujeto, nos desobjetiviza. ¿Y esto a qué precio? A uno extraordinariamente caro, cierto: el de colocarse en en punto de partida de modo perpetuo. El de no comprender nada, porque nos hace naufragos de la parábola de Delibes, frente a un inagotable don Abdón. Porque participar comienza en el gesto inimaginable y antisocial de hacerse preguntas cuando las respuestas ya están dadas (Delibes dixit) y se goza en el abismo de tratar de responderlas por medio de la dialéctica de transformación que nos incluye en la sociedad que mejoramos por nuestros propios méritos.

El individuo que participa es sujeto de esta participación transformadora. Y esto cuando por vez primera tiene a su disposición los altavoces del cambio, los medios. Porque el medio más expansivo desde que comenzó la historia de la humanidad está -por el momento- constantemente redefiniendo su narrativa y sus direcciones y lo hace por indicación expresa de los participantes -tanto de las voces de personas deseosas de expresarse, esta es la novedad, como de los oligopolios de generación de opinión-.

Aquí está la buena noticia:el adviento digital. La red es un instrumento de construcción de la realidad -como todo mass media- que puede cambiar y nosotros podemos participar en este cambio (una novedad que nuca ocurrió ni con la tele ni con la radio, por ejemplo, hasta que se han visto empujadas por una inercia imposible de frenar que impone la Internetecización del consumo de medios).

Participar se conjuga en primera persona del prural. Cocreación

Me encantó en su momento esta explicación y repito su encabezado:

El sujeto aislado zigzagea en los límites del sistema, y aunque no lo comprenda porque ha sido enculturado en la competición, necesita del otro. “No podrás luchar sólo sin cansarte”  (Historia de una escalera, Buero Vallejo 65).

Y así es. La única participación que puede generar un equilibrio -siempre inestable- de fuerzas de los autoeditores versus los conglomerados de creación de opinión -que encumbran incluso a presidentes de los USA- es una participación federada. El recurso a las redes de participación que genera creación de contenidos cooperativa y cooapropiada. No se trata de aglomerado de individuos aislados sino de generación de metapsiquismos creativos.

El cambio consiste en pasar del colectivo que se beneficia de la interacción, pero manteniendo la propiedad y segregación de cada proceso creativo individual a la concepción de la existencia de procesos creativos que pertenecen a varios creadores. Este proceso colectivo da lugar a obras cocreadas, ya sea por la clusterización de participaciones individuales o bien por la participación directa en un todo colectivo. Y, como esencia justificante, el todo cocreado –sea este la obra o el propio proceso- anima la creación de significados ausentes en la mera yuxtaposición de las partes.

puedes ver más soflamas como esta y aún más exacervadas en los cientos de páginas de mi Tesis doctoral

Y es así, con la proyección hacia 2017 de las características de las redes de participación que agudamente percibió Silva Machado hace casi 15 años, como se puede jugar una partida de igual a igual.

Horizontalidad, Apertura universal de la participación.

Era uno de mis propositos de año nuevo… recortar la prolijidad de mis posts, pero no lo consigo, caramba. Así que rematemos la faena con una estocada certera y antes de que suenen los clarines.

La horizontalidad es un sinequanon de una participación cooperativa honesta y sincera. Permite animar la participación además de aquilatsrvel proceso y el resultado. Lo perciben Aparici y Osuna “Una comunicación horizontal es la base para establecer una relación colaborativa” (Aparici y Osuna Acedo, 2013, p. 139) y es insoslayable en esquemas de esfuerzo, autoría y propiedad compartida. Y además el momento tecnológico presente lo permite. No hay vuelta atrás.

Hay, no obstante, un  enemigo furibundo de la horizontalidad. El consenso. La horizontalidad y la apertura de la participación traen como resultado una llamada a la participación divergente, y esto es genial, porque es ahí donde se ubican las colaboraciones transformadoras, creativas, descontaminadas de la línea común. El consenso invisibiliza la divergencia, homogeniza, apaga las llamas de la creatividad transformadora. Como acerca de esto expliqué mi visión aquí, no me detengo. Cierto, puede seguir pareciendo un dislate criticar el ultraponderado consenso (más con la emergencia de teorías políticas con un discurso amablemente conciliador que sustentan el ejercicio del rodillo sobre él). ¯\_(ツ)_/¯

Resumen. Para que el individuo consciente adquiera condición de sujeto por la participación transformadora en la Red, se requieren ágoras de participación que permitan la cocreación en esquemas de horizontalidad de los participantes y de apertura universal de las participaciones para que saliendo del circulo de los afines se permita el aire fresco en los procesos, se incremente la divergencia y se valore/pondere al menos la discusión de perspectivas retadoras: aquellas en las que late las amenazas para la dictadura de lo obvio en la que las fuerzas del aparato ideológico de las multinacionales nos ubican.

Y con esto me despido.

Adios, adios.

Raúl Antón Cuadrado

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