Ciencia para perpetuar el statu quo

noun_38238Lyotard avisaba hace ya décadas en su seminal La Condición Postmoderna acerca de la falta de legitimación de la Ciencia. Bueno. Al menos de la falta de una legitimación bonita, porque se dio cuenta que en lugar de buscar la verdad o mejorar las condiciones de vida del género humano, la Ciencia a día de hoy está gobernada por el principio de la performatividad, alias retorno de la inversión. Dicho en 4 palabras, la ciencia debe de ser lucrativa para devolver dinero por cada inversión, compitiendo con otros negocios. Vamos, que la mejor forma de asegurar un flujo regular de dinero para la investigación es ser indecentemente lucrativa. Bueno, no será tan grave si hasta los Sex Pistols se coquetearon ligeramente con el ‘lucro indecente’. Para aquellos que ‘performatividad’ aún les suene a filosofía críptica o a trabalenguas, Feyerabend acude al rescate en ¿Por qué no Platón?:

La ciencia del siglo XX ha renunciado a toda pretensión filosófica y ha pasado a ser un gran negocio Ya no constituye una amenaza para la sociedad, sino que es uno de sus puntales más firmes. Feyerabend, ¿Por qué no Platón? P. 10

¿Pero esto es malo? Repugnante. Especialmente si piensas en la sociedad como el sistema ideológico que tiene como función reproducir desequilibrios a base de soportar y transmitir evitando modificaciones el esquema que mantiene a unos pocos en la cima de la pirámide social, aquellos que tienen los recursos y detentan las relaciones de poder.

Hay toneladas de ejemplos de cómo la ciencia ya no es un arma de progreso, sino un modo de perpetuar el statu quo, pero uno de mis preferidos son los Citation Indexes.

Citation Indexes! Keskesesá?

noun_265393Son básicamente listas en las que las revistas científicas se clasifican atendiendo a su factor de impacto, la medida de cómo son esos artículos de importantes para la Comunidad Científica. Suena precioso y muy útil ya que muestra…’a journal’s true place in the scholarly research world’ and ‘Measure research influence and impact at the journal and category levels’ (Thomson Reuters, the editor of the JCR ranking, dixit). Para los que se disgusten leyendo la lengua bárbara, dice Thomson Reuters que este listado que hacen llamado JCR es chachi porque muestra el verdadero –¡Y olé!- lugar en el mundo de la investigación y mide la influencia de las investigaciones y su impacto.
Suena precioso, pero no lo es.
Del mismo modo que JCR califica las buenas revistas, estas revistas transitivamente señalan con el dedo a los buenos investigadores, es decir, aquellos cuyos trabajos se publican en esas revistas. Y excluyen a los otros…

Los rankings de Citation Indexes promueven la desigualdad.

¿Y eso? Pues primero, las revistas en la cima de la lista son caras. Tan caras que no hay un acceso global, generando una poderosa fuente de noun_97178desigualdad… no sólo entre países. De hecho hay numerosísimos investigadores sin acceso a los artículos de más impactos precisamente por esos precios abusivos: cada paper puede costar unos 30$ y para una investigación como Dios manda, debieras leer unos pocos más que muchos. Si esos artículos son –esto se podría discutir, no obstante- los mejores, los trabajos científicos de las personas sin acceso a ellos entonces tendrán más dificultades para llevar a resultados brillantes e innovadores, si pensamos la ciencia como un proceso acumulativo de generación de conocimiento.

Si los índices de cita sobreponderan investigadores de todo el mundo, evidentemente vienen con la cara B de invisibilizar al resto. Los trabajos de éstos segundos son excluidos del mainstream de la actividad investigadora no exactamente por su calidad inherente, sino por donde se publican e indirectamente, pero no menos importante, debido al lenguaje en el que están publicados (la inmensa mayoría de las revistas del primer cuartil, las que molan, son en inglés, así que como mínimo necesitarás pagar alguien para revisar tu artículo si no eres nativo) o por las relaciones que tengan estos investigadores en los buenos lugares, o bien su ausencia.

Por supuesto que estos investigadores no son explícitamente postergados. Pero la violencia simbólica de la segregación es brutal, precisamente primero porque ésta se explica y legitima en términos de dudas sobre la calidad del trabajo de investigación que hay detrás y además por la relativa invisibilidad de esta segregación.

Vale ¿Y existe una alternativa a los Citation Indexes?

La crítica fue destronada hace mucho tiempo en su trabajo de dirigir el consumo de contenidos de entretenimiento por mecanismos de seudodemocracia o seudointersubjetividad. Habermas se queja incluso de la falta de autoridad de los intelectuales para dirigir discusiones en la esfera pública. ¿Y la Ciencia? La Ciencia, un motor de cambio por definición, parece ser uno de los reductos en los que se atrincheran los galos con su poderosísima arma llamada Argumento de Autoridad en forma, no exclusivamente, de comités de peer reviews con poderes chamánicos para interactuar con algo así como el Olimpo del Conocimiento verdadero, decidiendo lo que es bueno, inteligente y brillante y lo que no.

[learn_more caption=”Peer Reviews success cases Hall of Fame” state=”open”] Todo lo anterior luce incluso peor cuando se descubre que algunos peer review se ‘fabrican’ o simplemente a algunas publicaciones les pierde el ansia de pillar pasta de los bolsillos de los jóvenes investigadores, a la vez, ansiosos por publicar algo y poder justificar algún mérito y llegan a validar artículos sin haberlos leído. Para muestra no debes perderte el delicioso artículo ‘Get me off your fucking mailing list’ [/learn_more]

No me malinterpretéis. Estoy abiertamente poco enamorado de los mecanismos de seudodemocracia de la masa, facilmente influenciables e incluso cocinables por construcciones publicitarias y burbujas de filtros. Pero está claro que se tiene que dar voz a sistemas de revisión de los pares más horizontales y abiertos, en los que cualquiera pueda ser un par. Esa es la idea. Y los sistemas públicos de certificación de méritos de investigación podrían igualmente tener en cuenta otras medidas del impacto de investigación más abiertas y modernas, más alineadas con lo que debieran significar la Ciencia y la Investigación.

¿Pero existe algo así?

¿Qué me dices de academia.edu? Podría ser un punto de partida, ¿No?

Academia.edu is a platform for academics to share research papers. The company’s mission is to accelerate the world’s research.
Academics use Academia.edu to share their research, monitor deep analytics around the impact of their research, and track the research of academics they follow. 32,590,050 academics have signed up to Academia.edu, adding 9,815,878 papers and 1,817,127 research interests. Academia.edu attracts over 36 million unique visitors a month. (Academia.edu)

Raúl Antón Cuadrado

   

   

Categorías:Digresiones, Educación Mediática, Trends

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6 replies »

  1. La ciencia sigue siendo la luz en la oscuridad de las miedosas, timoratas y recelosas mentes humanas de la que hablaba Carl Sagan. Esas mentes han creado convenciones para construir la mayor mentira que se pueda sostener y vivir en ella, dando la espalda al conocimiento y a lo que les asusta.
    El poso del paso de nuestras efímeras vidas es lo que hemos dado en llamar cultura. Ésta ha cambiado y crecido con las preguntas que nos íbamos haciendo. Las respuestas en ocasiones no son tan importantes como las cuestiones que las invocan, ya que son temporales, breves en el devenir de las sociedades.
    En la sociedad del conocimiento éste se muestra esquivo para una gran parte de sus habitantes. El entretenimiento, la inmediatez y el consumo a ultranza han acabado con la reflexión usando la perversión de las palabras como medio. La comunicación es propiedad de grandes grupos mediáticos, la democracia está delegada en una representación cada vez menos representativa y compramos lo que nos ofrecen, no lo que necesitamos.
    A la ciencia le ha pasado algo similar. La ciencia de base ha quedado relegada a reductos públicos u oficiales fuera del nuevo sistema. La ciencia aplicada es el laboratorio de pruebas, el departamento de I+D, de quienes financian proyectos finalistas. Las publicaciones son las únicas producciones que surgen como productos al público y suelen ser tan ajenas a los no iniciados como nos podamos imaginar.
    En las ciencias sociales tenemos el problema añadido de la falta de inversión por falta de aplicación o desarrollo económico a corto plazo de muchas de las posibles líneas de investigación. Fuera del mundo académico de universidades públicas ésta es inexistente.
    Comerciar con el conocimiento, ponerle aranceles como a una mercancía, es como ponerle puertas al campo. En la sociedad red, mediada por Internet, roza el non sense. El precio por publicar a cambio de relevancia no debería ser apoyado por la comunidad. El precio por acceder a los paper tampoco. Pero entonces, ¿cómo y de qué viven los investigadores? ¿si no aceptamos la falacia de autoridad quién o qué da legitimidad a un paper?
    La propuesta de Academia.edu resulta refrescante ante esta situación, pero no resuelve ninguna de las dos cuestiones. La primera pregunta, en mi opinión, debería ser responsabilidad de los estados y los sistema públicos de inversión, que serán los receptores de los avances que se puedan producir. La sociedad en definitiva. Pero la cuestión de la validez de una investigación es más compleja. Los comités editoriales de las publicaciones más prestigiosas están formados por expertos y siempre y cuando prime la calidad y no el valor económico estos pueden ser una solución. El número de referencias no es un indicativo real de nada. Así en una plataforma con Academia.edu existe la posibilidad de publicar artículos sobre pseudociencias, creencias o supersticiones varias sin más control. La horizontalidad del sistema queda vulnerada, perjudicada y mancillada desde su raíz.
    Volveré a leer a Carl Sagan y su luminoso “El mundo y sus demonios”. Necesito renovar mi posición sobre la ciencia y cuestionar de nuevo lo que esto supone. Aún creo que es el camino, quizás porque no conozco otro, o porque el resto es una vuelta a las tinieblas de la sin razón.

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    • Bravo, Miguel, Bravo.

      NO puedo estar más de acuerdo, salvo por un precisión sobre academia.edu. Si bien no resuelve el problema, sí es un cambio de enfoque a modelos más abiertos y horizontales, pero sobretodo abiertos. Se puede publicar sobre seudociencias ¡Claro! Y sobre fútbol. Igual que en JCR (donde hay journals de seudociencias). Pero es abierto y franco, a la vista de todos.

      Interesantísima reflexión. Y ágil! 🙂

      Gracias por tu tiempo.

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