Las redes de participación: Globalización, Internet y toma de conciencia.

Las redes de participación: Globalización, Internet y participación.

Panfletoide conspiranoico, exacerbado e inquietante asentado sobre las incólumes ideas de Bourdieu, Marcuse, Habermas, Freire y Althuser y sin embargo – o quizás por ello- entretenido.

CC-BY flickr.com/photos/pagedooley/

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Con sus pros y sus contras, la globalización es hija de padre soltero, el liberalismo. Un vocablo equivoco ya que la “libertad económica significaría libertad de la economía, de estar controlados por fuerzas y relaciones económicas, liberación de la diaria lucha por la existencia, de ganarse la vida.” (Marcuse, 1990, p. 34) ¡Ah! ¡Qué tío este Marcuse! ¿No suenan un poco raras sus rollos proyectados al escenario de hoy en día? Probablemente. Pero el propio M. nos dejó una vacuna “[…] El timbre irreal de estas proposiciones indica, no su carácter utópico, sino el vigor de las fuerzas que impiden su realización.” (Marcuse, 1990, p. 34).

¿Qué tenemos? Una negociación de fuerzas donde por un lado están las trasnacionales organizadas por criterios de eficiencia y eficacia, en el otro los individuos sobre los que permeó el discurso liberador del individualismo enfurecido y que forzaron ellos mismos el declive de sus estructuras clásicas de coordinación, incapaces de adaptarlas a los nuevos retos. El sujeto de la sociedad globalizada con un solo sistema económico y social, el nuevo liberalismo, ha sido el blanco del adoctrinamiento en un nuevo pseudohumanismo individualista. Pero este sujeto se encuentra –nos encontramos- deprivado de la capacidad de tomar decisiones sobre su futuro sin ejercer su acción formando una masa.

¿Y qué pinta la red en todo esto?

Liberalismo, netmodernismo y tecnologías –el momento actual especialmente las ligadas a Internet- ejercen un feedback multidireccional, mutuo y en paralelo que alimenta su cimentación. El incipiente Internet estaba concebido para engendrar cambios esenciales en el eje de la emancipación del participante en una arena globalizada pero horizontal. Pero el sistema trató de apropiarlo desde que tuvo una cierta popularidad con el objetivo de hacerlo parte del aparato ideológico del estado (Althusser, 1989) que puede que a día de hoy sea más bien el de las transnacionales. ¿El punto de inflexión? La aceptación consensuada o inevitable de la existencia de publicidad en Internet. ¿Antes no había? No. Juro que conocí tiempos en que estaba desterrada y se actuaba coralmente para penalizar estas conductas otrora inaceptables.

 

De modo que la red se coloniza por el liberalismo con el objetivo continuar reproduciendo en este nicho las estructuras dominantes (Bourdieu y Passeron, 1979), empezando por clonar los esquemas desconectados en él y, especialmente el mercado. Este mercado que encuentra su legitimación en el andamiaje científico de complejísimos modelos matemáticos que sin embargo “no han tenido prácticamente nunca la ocasión de someterse a la prueba de la verificación experimental” (Bourdieu 1998). En resumen, “la ciencia, vuelve a aparecer de nuevo en el aparato de producción y de destrucción, que mantiene la vida de los individuos, y la mejora, y los somete a la vez a los amos del aparato” (Habermas, 1986, p. 60)

No future?

CC BY flickr.com/photos/caseorganic/

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Eh aquí el escenario: La masa se descubre puesta de lado en la gestión de las decisiones que le afectan. Cada no-sujeto –lamercancía es un objeto- ejerce una influencia mínima sobre las condiciones de producción de riqueza o de hechos. Requieren educación, una educación que no les enseñe a “incorporarse a esta estructura que los oprime, sino transformarla para que puedan convertirse en ‘seres para sí’” (Freire, 1970, p. 80).

Y es en replanteamiento crítico de las estructuras jerárquicas que le difuminan donde el individuo descubre la posibilidad de conciliar individualismo y la única arma capaz de aunar una fuerza crítica que impulse cambios en el tapete de la participación: la acción de masa. Los individuos se descubren sindicándose en acciones concretas y de duración determinada a través de estructuras flexibles: las redes de participación. Y, con la Red, se pueden descubrir haciéndolo continuamente, ganando una conciencia de la potencia de cambio planetario de la red relacional. El sujeto pasa a ser definido por un esquema en cuya construcción no ha participado –la teoría del capital humano- a definirse mediante su acción, en términos de las redes en que participa.

 

Pero el derecho a la participación sólo se conquistará participando. Debe de ser nuestro compromiso tomar partido en la definición de las condiciones del medio para generar una inercia horizontal y transparentemente participativa.

Raúl Antón Cuadrado

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Althusser, L (1989). Ideología y aparatos ideológicos del estado en La filosofía como arma de la revolución, pp 102-151. México: Siglo XXI.

Bourdieu, P. y Passeron, J. C. (1979). La reproducción. Barcelona: Laia.

Bourdieu, P. (03 de 1998). L’essence du néolibéralisme en Le Monde Diplomatique. Recuperado 02/02/2011

Freire, P. (1970): Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI

Habermas, J. (1986). Ciencia y técnica como ideología. Madrid: Tecnos.

Marcuse, H. (1990). El hombre unidimensional. Barcelona: Ariel.[/box]

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