Mantra para el otoño: Educar para ser libres.

Education belongs to learners CC-BY @rantoncuadrado

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¡Ah, qué bien! Huele a Otoño y vuelvo a las charlas en institutos… ¿A qué huele el Otoño?  Pues quizás a tierra mojada, a calor encerrado y a estación de paso…

Alguien a quien aprecio pensaba que el Otoño es un no-lugar, como si la sobremodernidad hubiera producido un periodo ahistórico(1) sobre el que pasar de puntillas desde las cervecitas en el atardecer de las playas de levante hasta las noches atiborradas de buenos deseos navideños y Cortilandia. Afortunadamente hay dos cosas que vienen a redimirnos de esta pérdida. La primera, las Canarias, donde puedes pasar todo el año tomando cervecitas en la playa. La segunda, el comienzo del año escolar.

Como nosotros lo fuimos, nuestros hijos son impermeables a la amenaza de los recortes y a la desidia sea institucional, parental y, o, del profesorado. Y hacen del Otoño un festival de rencuentros, de sístoles y diástoles de vocerío colegial y abundado vigilados por unas cigüeñas que remolonean, que se han desglobalizado y se apuntan a los días estirados sobre la noche por mor de los cambios de hora para ser europeos. El Otoño es un espectáculo de despertar de oportunidades de aprendizaje aletargadas… Pura poesía. ¿No os parece?

Retomando… ¿Charlas en los institutos? ¿Es que hay algo más que enseñar?

No lo creo. ¿Entonces? Pues que se trata de aprender yo. O de refrescarme la memoria. Sencillamente necesito recordarme al menos  una vez al año por qué hago todo esto, porqué disfruto tanto siendo profe. Refrescarme que el constructivismo aparte de sustanciarse en construcciones curriculares, en usar o no  fichas… parte de un credo inalienable. El mío es:

La educación debiera llamarse aprendizaje y el sistema educativo, sistema de aprendizaje. Nosotros, profesores, no somos el sujeto del verbo educar, ni el alumno un objeto a llenar de conocimientos (2). No es una limosna sino una obligación devolver al alumno su condición de sujeto, propietario de su propio aprendizaje. Él es el sujeto apasionado del verbo aprender y nosotros apasionadas herramientas en sus manos.

¡Ah! ¡Precioso! Sólo que esta teoría preciosa, a veces tardamos segundos en olvidarla. ¡Ah! ¡Que el currículo no nos deja! Claro. Un ejemplo… ¿Y cuándo un profesor explica a un niño con cariño paternalista que el tejado de las casas es rojo, en lugar de preguntarle con interés –subrayo con interés- por qué lo pinta verde?

CC BY @rantoncuadrado

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Mi mantra para el Otoño.

En cada manifestación de la marea verde tenemos la oportunidad de oír el mantra: “nosotros no somos los culpables de la crisis”. Claro. Niel 25% de parados. Ni los que han vivido un ERE. ¿O sí? No lo sé… Sólo tengo una cosa clara. Si nos empeñamos en educar a nuestros hijos para estar integrados en el sistema, en lugar de para plantearse críticamente su construcción y participar creativamente en su transformación para que ésta sea más humana… Si no hacemos todo lo posible por que tengan una educación más emancipadora que la que vivimos nosotros, entonces si seremos culpables de que ellos hereden la crisis, de que finalmente vivan instalados en ella.

Así, cada Otoño preparo con mimo mi participación en algunos centros educativos que llamo charla, pero que básicamente no es una charla. Cada año preparo una interpelación a los alumnos para que sean sujetos. No sé si ellos aprenden algo. Yo sí. Es un momento estupendo para hacer profesión de mi fe, como una suerte de peregrinaje personal anual en el que me repito interiormente mi mantra otoñal, para que no se me olvide… porque me temo que también se me olvida muy a menudo:

“La educación debiera llamarse aprendizaje y el sistema educativo, sistema de aprendizaje. Nosotros, profesores, no somos el sujeto del verbo educar, ni el alumno un objeto a llenar de conocimientos. No es una limosna sino una obligación devolver al alumno su condición de sujeto, propietario de su propio aprendizaje. Él es el sujeto apasionado del verbo aprender y nosotros apasionadas herramientas en sus manos”

En fin… me emocioné y me alargué. La semana que viene os cuento de qué van las actuaciones/charlas de este año y dejo un prezi 😉

Ah! Entonces… ¿A qué huele el Otoño?  Pues quizás a tierra mojada, a calor encerrado y a estación de paso… Millones de historias entrelazadas y ocultas que pueden desvelarse lanzando una semilla en eseeusee.com ¿Te animas?

Raúl Antón Cuadrado

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(1)    Tomo un pelín prestada la definición de los no lugares de Augé, pg 83 (Marc Augé. Los no lugares. Espacios del anonimato. Gedisa)

(2)    Tomo prestada la metáfora de los educandos como vasijas que el educador llena de la Pedagogía del Oprimido de Freire… pero evidentemente no sólo eso, sino que podría considerarse que todo el post está prestado.

3 replies »

  1. Ideal y completamente de acuerdo, pero… ¿quién y cómo educar para el pensamiento a los que nunca se cuestionaron nada? ¿cuando terminar con la reproducción en la primera institución que es la familia sea cual sea su número, tamaño, nombre, forma o color? ¿por qué tener respuesta a todo? ¿es necesario? ¿cómo huir del mantra del bonachón confiado y del altanero malpensado? ¿estamos dispuestos a renunciar a nuestro capitalismo mental? Debería ser obligatorio no contestar a todo y dejar espacios llenos de provocación para que otros los llenen de interrogantes.

    • Pues No te contesto mas porque no añadiría ni quitaría una coma a lo que has dicho… Es incluso poético como lo dices. Y en más de 140… Algo que aprecio especialmente en una community manager de moda y tuitera de pro.

      Todos los días sale el sol, nuria. Todos los días. Aunque a veces somos nosotros los que no abrimos las persianas y no le vemos.

      Un abrazo enorme!!

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