¿Cualquiera puede creerse un creador?

En el edumed13 participé en el eje TRIC de Gabelas y Marta con una ponencia conjunta con WALTER CAMPI y ALICIA VALVERDE que desplegaba el modelo de ágora virtual para la creación conectada de eseeusee.com. El portátil que llevé a BCN para preparar la presentación en Prezi se pasó toda la noche instalando actualizaciones. No me quedó otra que dibujar un esquema a boli en una esquina del mapa de transporte público de BCN, hacerlo una foto con el móvil y subirlo a Instagram para proyectarlo mientras hablaba… Me creí muy listo, pero quedó hecho una higa :S

Pero no era de eso de lo que quería hablar.

GENERALIZACIÓN DE LA PARTICIPACIÓN VS CALIDAD DE CONTENIDOS

Al acabar, me hicieron una pregunta que no era la primera vez que oía. Básicamente, que si no daba vértigo que cualquiera pudiera creerse un creador y llenar eseeusee.com con contenidos de escaso valor –creo que la palabra que se usó fue basura-.

Pues no me da vértigo. Pienso firmemente que toda persona es un creador. Y que la distinción entre creadores y consumidores se ha desdibujado. No sólo porque el autor haya muerto, como dice Barthes, o porque seamos todos EMIRECS o PROSUMERS. No es una cuestión teórica. En la Red cada obra creada sitúa en el punto de partida a su autor. Sólo para un reducido conjunto de creadores centrales las obras anteriores cuentan… ¿Cómo saber a quién dejar participar y a quién no para mantener la calidad?

Cómo mantener la calidad en entornos participativos es una de las preguntas que se hacen Gulbrandsen y Just en [este documento sobre la creación de Ágoras Virtuales]. La respuesta no es fácil porque la pregunta es errada. La participación masiva no está versus la calidad del contenido.

MEDIDAS DE INTERÉS DEL CONTENIDO

Atribución flickr.com/photos/jasoneppink/78194580

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Establecer medidas de calidad o, mejor, de interés de los contenidos, es tremendamente complicado. Nos puede seducir el reverso tenebroso y acabar creyendo en un mecanismo de curators que se erijan en los guardianes de la verdad o aún peor darles privilegios de administración para que puedan eliminar los contenidos que no les gusten –alias Wikipedia-. Pero es que la república votante puede resultar igual de nociva cuando las votaciones permiten calificaciones negativas que afectan por mecanismos de karma la visibilidad de la noticia. Claro que los sites deben contar con mecanismos de denuncia de contenido inapropiado. Y el catálogo de contenidos no pertinentes puede incluir desde comentarios desalentadores a contenidos éticamente reprobables. Pero si se abre la mano a penalizar aportes por considerarse ‘antiguos’, ‘cansinos’ o ‘irrelevantes’ –Meneame dixit-, entonces el terreno está abonado para la creación de una casta fascistoide y endogámica de decisores de lo visible, tan manipuladores como el comité de edición de un medio de comunicación asentado. La oligarquía participativa del site se encargará de que los contenidos visibles en él sean a su imagen y semejanza.

FRACCIONAMIENTO DE GRUPOS DE INTERÉS Y ADAPTACIÓN DEL HORIZONTE DE CONTENIDOS ACCESIBLES.

La respuesta debe ir por el camino de una comunidad que se autoregule. Pero para ello creo en el fraccionamiento en grupos de interés/preferencias mucho más que en instituir curators, graduaciones de karma o administradores, sean de ámbito global o parcial. Si bien es cierto que es útil que alguien valore o seleccione los contenidos que voy a ver de entre la miríada de posibles, tiene que haber alternativas y, ante todo, no tengo porqué compartir la selección con el resto de participantes en la arena. Buscamos una combinación de mecanismos por los que la obra gane visibilidad dependiendo de la apreciación de los participantes y, del mismo modo, que esta visibilidad se adapte para cada usuario del site a sus gustos y, o, intereses. ¿Alguna propuesta? Esta es la mía.

  • ¿Cómo apreciar la obra? El mecanismo de me gusta es anacrónico y aburrido para un site de creación. NO mueve a la acción. Y la creación es lo contrario que la pasividad. Prefiero apreciar la obra por su capacidad de generar debate en torno, comentarios… En concreto, en mi propuesta Eseeusee, la obra que aparece con más relevancia (la primera) es aquella que haya sido comentada o presentada más recientemente. De este modo, a lo largo del tiempo, las aportaciones ocupan la portada dependiendo de cuanto movimiento en torno a ellas organizan. La medida de apreciación que elijo para los contenidos creativos es su capacidad de generar debate.
  • Y ¿Cómo podar el universo de contenidos disponibles ya evaluados, para ajustar lo “consumido” a las preferencias del participante? El mecanismo de descubrimiento de propuestas para cada usuario deberá basarse en etiquetas construidas sobre folksomías y, ¿por qué no? Incluir los creadores como una posible etiqueta más, o quizás por medio de esquemas de follow o susbcripción, en tanto en cuanto aportan contexto –por más que estén muertos :)-.
Atribución flickr.com/photos/aerosolhalos/5134483703

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Una red social o un ágora de creación puede funcionar como una microsociedad con una buena cantidad de grupos de interés diversos que pueden convivir autónomamente y, eventualmente, federarse. La respuesta está en ajustar las búsquedas y los mecanismos de favoritos para asegurar que cada participante tiene acceso a lo que busca, se convierta en descubridor de aportaciones de otros participantes y tenga la posibilidad de establecer un esquema de acceso prioritario a ciertas obras dentro de sus esquemas de interés. No hay que robarle su mayoría de edad, la posibilidad de decidir por sí mismo, ejerciendo una manipulación sobre los outputs del sistema. Se trata de privilegiar el esquema Instagram basado en descubrir imágenes por sus tags/folksomías, borrando la jerarquía entre contenidos. Se trata de evitar el rancio esquema jerárquico de MMCC tradicionales, que funciona como un embudo de contenidos del que sólo se presentan al espectador, incluso al participante de base, los tocados por el dedo de la línea editorial o de la oligarquía participativa.

¿Y SI PARA SER VIRAL HUBIERA QUE RENUNCIAR A LA CREATIVIDAD?

Probablemente recuerdes cientos de ejemplos de contenidos creativos y virales que muestren que esta pregunta no es cierta. Pero piensa sobre ello. Arañando debajo de la superficie del mecanismo de la viralidad se observa que se apoya en esquemas y valores consuetudinariamente aceptados. Esto ya era así antes de la Red. Lo viral siempre han sido visiones nuevas –o no- que abundan en los mismos conceptos comúnmente aceptados. Pero lo consuetudinario, lo que no se sale de lo segado, va en contra de la ontología de arte y creatividad como novedad. Sí. Una disyuntiva difícil.

Sólo me queda una cosa clara después de esta digresión: cualquiera tiene derecho a creerse creador.

Raúl Antón Cuadrado

   

   

4 replies »

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Me ha gustado la primera parte, hasta donde dice Valverde, el resto no lo entendí. 🙂
    Me gusta tu utopía, una sociedad en el que cada uno reclame su natural derecho a ser creador y haga uso, bienvenidos los abusos y excesos.

    Tu también, niño, tu también.

    Un gran abrazo sureño

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  3. Ah! Compañero… a ver si te vemos por aquí y te lo explico tomando un vino de verdad bueno, para que llenes de fotos de la botella tu perfil de Facebook. 🙂
    Un abrazo y gracias por tus comentarios cariñosos!

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