Los sabios digitales de Prensky

Aturdido. Estoy aturdido.

Me he leído este artículoque explica lo que es la Sabiduría Digital según Prensky y no sé si comprarle las biblias o irme de cañas para

ATRIB flickr.com/photos/8341610@N05/3931652239

desintoxicarme del atroz torrente de vaguedades e imprecisiones técnicas y construcción publicitaria de la pseudofunción científica. Uno vivía feliz con lo de Nativos e Inmigrantes digitales. ¡Claro que era impreciso y marketiniano! El problema es que avergonzado ¿? por ello, Prensky se ha cascado un artículo de más marketing y aún más impreciso. Eso y su aceptación acrítica de un escenario que a él le parece idílico –y a mí apocalíptico- me ha atragantado. A ver, ¿Por qué no me gusta?

Primero porque se inventa el término ‘sabiduría digital’ y nos lo explica así: “La sabiduría digital es un concepto doble, refiriéndose primero, a la sabiduría que se presenta del uso de la tecnología, donde nuestra capacidad cognoscitiva llegue más allá de nuestra capacidad natural y en segundo lugar a la sabiduría en el uso prudente de la tecnología para realzar éstas, nuestras capacidades”. A ver, ¿Alguien me lo dice con sus palabras? Exacto. Ser sabio digital es ser chachi con los ordenadores. Mmm. ¿Y todo el resto? Paja y buen-rollo para acompañar esta pseudo-obviedad. Muy al estilo americano. Pero al malo, al de vende-biblias al de McDonalds patrocinando institutos de la comida sana.

[box type=”info”] “la tecnología es y será un medio de ayuda muy importante en la formación de nuestra sabiduría y así poder tomar decisiones y juicios más acertados. La tecnología por sí misma no substituirá la intuición, el buen juicio, la moral y la capacidad para resolver problemas”. Vale. Pues depende qué problemas. ¿No se es más sabio –si es que eso significa algo- cuando se tiene capacidad para buscar nuevos problemas, Marina[1] dixit? ¿La moral? ¿Cuál moral, la americana, la musulmana, la liberal, la comunista, una de tantas que son la-única-verdadera? ¿El buen juicio? Me troncho.[/box]

[box type=”info”] “los cerebros de los que interactúan con tecnología se reestructuren con frecuencia por esa interacción”. Esto me supera. A mí me daba la impresión de que la tecnología según iba avanzando nos permitía relacionarnos con ella de un modo más natural, más humano, que eso era una característica de la tecnología. Es decir que la tecnología es la que se reestructuraba para acercarse a nuestro cerebro. Que el cerebro se reestructure suena bien, pero desengañémonos… Nosotros no hemos empezado a pensar ramificado gracias al hipertexto, sino que el hipertexto es la obra –genial- de alguien –T.B.L.- que reflejó una característica del pensamiento humano en una tecnología que lo permitía. [/box]

[box type=”info”] “¿Cómo debemos llamar a esta persona emergente, mejorada digitalmente? ¿Homo sapiens digital?, o humanos digitales, tal vez.” Danger, danger, danger. ¿Este tío patentará sus expresiones? No es necesario llamar nada al ser humano. De algún modo el ser humano se mejoró también cuando se inventaron las gafas, el teléfono –fijo- o el coche y seguro que a alguien se le ocurrió inventar el término sabiduría automovilística o el de homo ubicuo velocis, pero hubo sabiduría suficiente para no hacerle caso.[/box]

[box type=”info”] Yo es que me parto: ejemplo de sabiduría digital, Obama, por usar redes sociales para recaudar fondos y para conectar con el electorado para ganar las elecciones. Sí señor. Lo que tuvo fueron buenos asesores, pero, vale aceptemos pulpo: también tiene sabiduría aeronáutica porque uso aviones para ir a los mítines y sabiduría óptica por las gafas… ¡Ah, no! Que este no usa gafas… vale pues ya las usará.[/box]

Nada, que me he quedado sin símbolos de exclamación y eso que luego está el tema de los sistemas expertos. Como extrabajador del gremio este trozo simplemente me lo salto. Pero si no quieres llegar al final, sólo quédate en la siguiente ristra de… Bueno, lee esto porque es para nota:

“Uno de los mayores obstáculos para el entendimiento humano y la comunicación es que no podemos ver dentro de la mente de otra persona. Esta limitación no deseada da lugar a malentendidos y permite a las personas a emplear todo tipo de estrategias de engaño, tanto consciente e inconscientemente. Algunas de las formas de la tecnología digital nos están ayudando a superar esta barrera al incluir diversos medios de la verdad (o mentira) la detección, comunicación multimodal, y digital de lectura de nuestras propias y ajenas ondas cerebrales.”

¿Pero es que este tío ha perdido toda brizna de sentido crítico? ¡Pero qué coño va a ser no deseado que no podamos ver en la mente de otra persona! ¡Santo Cristo! Esto sólo se podía acabar con unos fuegos artificiales bien bonitos, de Disney y en technicolor:

‘Los ejemplos están a nuestro alrededor. Los líderes son digitalmente sabios cuando utilizan técnicas disponibles para conectarse con sus electores para la votación y solicitar contribuciones y alentar la participación, como Barack Obama lo hizo así en la campaña presidencial de EE.UU. 2008. Los periodistas son digitalmente sabios cuando se aprovechan de tecnologías participativas, tales como blogs y wikis para ampliar sus perspectivas y las de su audiencia. Nicolas Carr al exponer sus notas y las fuentes en su blog, en respuesta a solicitudes de lectores para obtener más información. ‘

Lo reconozco. Me asusté antes de tiempo, porque este hombre se preocupa por dilemas éticos.

Muchas de estas mejoras traerán dilemas éticos, pero el sabio digital debe distinguir entre las cuestiones éticas (¿Es una mejora? ¿Está disponible por igual a todos?) De meras preferencias y prejuicios‘.

Confieso que no había leído el artículo porque sólo el hecho de usar el término sabiduría digital me parecía suficientemente horrible. ¡Pero lo que me había perdido! ¡Jodo petaca!

Queridos amigos. Pido perdón por este ejercicio de corta-pega. Pero es que me ha dejado sin palabras propias. Corro a hacer un micropoema épico sobre el homo sapiens digital en eseeusee.com: sólo sacándome estas palabras podré exorcizarme. Es lo que tiene este hombre, su delicada prosa es resina para las neuronas. Te engancha y acabaremos llamando sabios digitales… ¡Dios sabe a quienes! Pero se lo llamaremos.


[1] Teoría de la Inteligencia Creativa, de Marina.

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