Releyendo a los clásicos. El manifiesto cyborg de Haraway.

Vale. Me he permitido una licencieja. De releer nada. Cada vez que me había acercado, me había olido a tostón y me había atascado en el

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primer párrafo. Y lo cierto es que al final ha merecido la pena. ¡Me tengo que atrever con la metamorfosis de Kafka!

Haraway lo publicó con el tíyulo “A Cyborg Manifesto: Science, Technology, and Socialist-Feminism in the Late Twentieth Century”[1]. Y confieso que ese es en gran parte el culpable de mi recelo. Esperaba una garrapiñada de victimismo feminista – ¿me lloverán críticas por esta frase? -. Y lo que ha pasado es que mi prejuicio solo ha hecho que postergar el encontrarme con una joya. ¡Olé Haraway! Me pongo a sus pies y confieso que vuelvo a creer en el término –feminismo-. Como este blog va de comunicación y de ontogenia humana en el posmodernismo, no voy a evocar las ideas del artículo que tienen más contenido de género, pero están. Y muy brillantes. Quede aquí mi reconocimiento y mi recomendación para su lectura.

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En cuanto a lo otro… yo siempre he creído que ya somos todos Cyborgs… Os dejo, del libro, unas perlas gordas como melones.

  • Cyborg replication is uncoupled from organic reproduction. Modern production seems like a dream of cyborg colonization work, a dream that makes the nightmare of Taylorism seem idyllic.
  • By the late twentieth century, our time, a mythic time, we are all chimeras, theorized and fabricated hybrids of machine and organism; in short, we are cyborgs. Ths cyborg is our ontology; it gives us our politics.
  • The cyborg is a creature in a post-gender world; it has no truck with bisexuality, pre-oedipal symbiosis, unalienated labour, or other seductions to organic wholeness through a final appropriation of all the powers of the parts into a higher unity.
  • Within this framework, teaching modern Christian creationism should be fought as a form of child abuse.
  • Late twentieth-century machines have made thoroughly ambiguous the difference between natural and art)ficial, mind and body, self-developing and externally designed, and many other distinctions that used to apply to organisms and machines. Our machines are disturbingly lively, and we ourselves frighteningly inert.
  • The boundary between physical and non-physical is very imprecise for us.

Raúl Antón Cuadrado


[1] “A Cyborg Manifesto: Science, Technology, and Socialist-Feminism in the Late Twentieth Century” Donna Haraway, in Simians, Cyborgs and Women: The Reinvention of Nature (New York; Routledge, 1991), pp.149-181.

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