¿Por qué han triunfado las redes sociales?

Estaba buscando material para apoyarme y responder esta pregunta y me di de boca con la respuesta.

Atribución flickr.com/photos/danielvoyager/3507426390

La sociedad ha tenido una tendencia progresiva a comunicarse y expansionar sus propias redes de convivencia, explorando más allá de las barreras espacio-temporales. Considero que ante la aparición de una nueva tecnología, si ésta no es aceptada y utilizada por la sociedad no se desarrollará. Linkedin, Facebook o Twitter han tenido éxito debido a su ‘eficacia social’ ya que la sociedad en su conjunto ha considerado que son herramientas útiles para ampliar sus relaciones, sus contactos, su información y de alguna manera reforzar el vínculo comunicativo que existe entre los miembros de una comunidad y entre otras comunidades. José Antonio Gabelas Barroso, ‘Educación en la red. Algunas falacias, promesas y simulacros’. Capítulo 15 de la recopilación Conectados en el Ciberespacio, de Roberto Aparici.

O, dicho de otro modo. En la sociedad netmoderna, liberal y basada sobre la red, hay dos recursos fundamentales, a saber, información y relaciones. El primer recurso es sobre el que por excelencia se realizan las transacciones comerciales o pseudocomerciales en la red y tiene una particularidad frente a la tierra, trabajo o capital clásicos. Siempre se ha dicho que la información o el conocimiento –omito la discusión: no son lo mismo- tenía la peculiaridad de no gastarse con su uso, como ocurría con los otros recursos; esto ya está muy manido. Incluso se ha llegado a decir –el colmo de la ambientación- que ganaban valor con su uso, o incluso se difundían, lo cual es una falacia de pleno. En mi opinión estos modelos ponen el acento en un punto equivocado. Lo interesante es que los operadores, que otorgan valor y que hace incrementar o disminuir la valía de una información es el uso de su contenido y su posición en una red de relaciones. Es decir, el valor de la información depende de quienes la ostenten y como la utilicen –sabiendo que cualquier uso de una información provoca una difusión explícita o implícita de la misma- y, sin duda, en qué dirección lo hagan dentro de la red. Una información si no se usa o comparte no vale nada, pero usándola o compartiéndola en exceso, se banaliza.

Atribución flickr.com/photos/webtreatsetc/573232780

Y aquí es donde se ponen en juego las relaciones. Para usar, para poner en movimiento una información, sólo se puede vehicular sobre las redes de relaciones. Estas redes de relaciones habían sido implícitas hasta ahora, pero con las RS se hacen explícitas, permitiendo dos cosas: jugar con ellas, (potenciarlas, exhibirlas, analizar sus necesidades y reforzarlas…) y hacer ostentación de ellas, lo cual en sí mismo permite una capitalización de las mismas en paralelo, pero que va más allá de ser mero soporte al movimiento de información(y cubre desde lo suntuario hasta lo pragmático… si es que lo suntuario no acaba siendo pragmático en un mundo tan guiado por el primer golpe de vista –otra forma de llamar a lo superficial-).

Raúl Antón Cuadrado

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PS: Este artículo desarrolla este interesante mapa conceptual.  Pincha en él para verlo en grande o aquí para ir a una explicación del mismo. Y… ¡Ah! Si te gustó el post o si simplemente eres un romántico y aprecias que haya gente que emplee su tiempo en compartir sus reflexiones un blog, un Google+1 o cualquier otra forma de promoción social pinchando en los botoncicos de aquí abajo es gratis y nos ayuda a sobrevivir en esta pseudo-economía meritocrática. No lo dudes: nos encanta ser twitteados, meneados, que nos pulsen en el +1 y los comentarios 😉Estaba buscando material para apoyarme y responder esta pregunta y me di de boca con la respuesta.

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La sociedad ha tenido una tendencia progresiva a comunicarse y expansionar sus propias redes de convivencia, explorando más allá de las barreras espacio-temporales. Considero que ante la aparición de una nueva tecnología, si ésta no es aceptada y utilizada por la sociedad no se desarrollará. Linkedin, Facebook o Twitter han tenido éxito debido a su ‘eficacia social’ ya que la sociedad en su conjunto ha considerado que son herramientas útiles para ampliar sus relaciones, sus contactos, su información y de alguna manera reforzar el vínculo comunicativo que existe entre los miembros de una comunidad y entre otras comunidades. José Antonio Gabelas Barroso, ‘Educación en la red. Algunas falacias, promesas y simulacros’. Capítulo 15 de la recopilación Conectados en el Ciberespacio, de Roberto Aparici.

O, dicho de otro modo. En la sociedad netmoderna, liberal y basada sobre la red, hay dos recursos fundamentales, a saber, información y relaciones. El primer recurso es sobre el que por excelencia se realizan las transacciones comerciales o pseudocomerciales en la red y tiene una particularidad frente a la tierra, trabajo o capital clásicos. Siempre se ha dicho que la información o el conocimiento –omito la discusión: no son lo mismo- tenía la peculiaridad de no gastarse con su uso, como ocurría con los otros recursos; esto ya está muy manido. Incluso se ha llegado a decir –el colmo de la ambientación- que ganaban valor con su uso, o incluso se difundían, lo cual es una falacia de pleno. En mi opinión estos modelos ponen el acento en un punto equivocado. Lo interesante es que los operadores, que otorgan valor y que hace incrementar o disminuir la valía de una información es el uso de su contenido y su posición en una red de relaciones. Es decir, el valor de la información depende de quienes la ostenten y como la utilicen –sabiendo que cualquier uso de una información provoca una difusión explícita o implícita de la misma- y, sin duda, en qué dirección lo hagan dentro de la red. Una información si no se usa o comparte no vale nada, pero usándola o compartiéndola en exceso, se banaliza.

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Y aquí es donde se ponen en juego las relaciones. Para usar, para poner en movimiento una información, sólo se puede vehicular sobre las redes de relaciones. Estas redes de relaciones habían sido implícitas hasta ahora, pero con las RS se hacen explícitas, permitiendo dos cosas: jugar con ellas, (potenciarlas, exhibirlas, analizar sus necesidades y reforzarlas…) y hacer ostentación de ellas, lo cual en sí mismo permite una capitalización de las mismas en paralelo, pero que va más allá de ser mero soporte al movimiento de información(y cubre desde lo suntuario hasta lo pragmático… si es que lo suntuario no acaba siendo pragmático en un mundo tan guiado por el primer golpe de vista –otra forma de llamar a lo superficial-).

Raúl Antón Cuadrado

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O, dicho de otro modo. En la sociedad netmoderna, liberal y basada sobre la red, hay dos recursos fundamentales, a saber, información y relaciones. El primer recurso es sobre el que por excelencia se realizan las transacciones comerciales o pseudocomerciales en la red y tiene una particularidad frente a la tierra, trabajo o capital clásicos. Siempre se ha dicho que la información o el conocimiento –omito la discusión: no son lo mismo- tenía la peculiaridad de no gastarse con su uso, como ocurría con los otros recursos; esto ya está muy manido. Incluso se ha llegado a decir –el colmo de la ambientación- que ganaban valor con su uso, o incluso se difundían, lo cual es una falacia de pleno. En mi opinión estos modelos ponen el acento en un punto equivocado. Lo interesante es que los operadores, que otorgan valor y que hace incrementar o disminuir la valía de una información es el uso de su contenido y su posición en una red de relaciones. Es decir, el valor de la información depende de quienes la ostenten y como la utilicen –sabiendo que cualquier uso de una información provoca una difusión explícita o implícita de la misma- y, sin duda, en qué dirección lo hagan dentro de la red. Una información si no se usa o comparte no vale nada, pero usándola o compartiéndola en exceso, se banaliza.

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Y aquí es donde se ponen en juego las relaciones. Para usar, para poner en movimiento una información, sólo se puede vehicular sobre las redes de relaciones. Estas redes de relaciones habían sido implícitas hasta ahora, pero con las RS se hacen explícitas, permitiendo dos cosas: jugar con ellas, (potenciarlas, exhibirlas, analizar sus necesidades y reforzarlas…) y hacer ostentación de ellas, lo cual en sí mismo permite una capitalización de las mismas en paralelo, pero que va más allá de ser mero soporte al movimiento de información(y cubre desde lo suntuario hasta lo pragmático… si es que lo suntuario no acaba siendo pragmático en un mundo tan guiado por el primer golpe de vista –otra forma de llamar a lo superficial-).

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