Sociedad, tecnología y educación constructivista

Existen varios enfoques para explicar las influencias mutuas entre sociedad y tecnología. Los dos extremos

serían el determinismo social que propugna que la tecnología y sus desarrollos son resultado de las prácticas sociales[1] y

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el determinismo tecnológico[2]. Este último postula justamente lo contrario, que el descubrimiento técnico no ha estado subordinado a las necesidades humanas, sino que más bien, es la tecnología la que transforma la sociedad, incluso otorgando agencialidad[3] a los elementos tecnológicos en el proceso de innovación (Lo que vendría a decir que no sólo las personas son las culpables de la innovación, sino también sus artefactos). Posicionado entre los dos anteriores, el enfoque sociotécnico, probablemente en la actualidad el más prestigiado[4], asume que la sociedad y la tecnología se influyen mutuamente, estableciendo un diálogo, por lo que el agente del cambio social sería, no tanto la tecnología, como el uso social de esta tecnología y la construcción de significados a su alrededor.

Se hace muy necesario tomar decisiones en materia de cambios de útiles educativos. Conocida la influencia de la tecnología en la construcción social y en especial su indispensabilidad como medio para la comunicación en el escenario actual, es evidente que las elecciones respecto a la tecnología que se tomen alrededor de la educación tendrán un efecto marcado en la definición de la interacción social de las generaciones que ahora se enculturan. Asimismo, la no consideración, en la enseñanza de las herramientas tecnológicas novedosas que vehiculan los usos sociales de los nuevos entornos relacionales –como facebook o twitter- entrañaría un divorcio entre las aulas y la realidad social que despojarían a aquellas de utilidad y acabarían deslegitimándolas. No parece juicioso que las aulas se queden al margen de los nuevos usos tecnológicos como de hecho ha ocurrido ya en varias comunidades autónomas[5]. Veamos. En el colegio de curas en el que estudié, nos ponían unas filminas de educación sexual que mandaba el ministerio. Por sorprendente que parezca, el que los curas eliminaran todas aquellas en las que salían órganos femeninos, no hizo desaparecer los órganos femeninos de la calle. ¡Más bien nos hizo tener más curiosidad! Y si lo que se pretende proscribiendo las redes sociales de las escuelas es que los chicos no se distraigan, hay dos soluciones más fáciles y quirúrgicas. La primera drogarles y la segunda, tener un sistema educativo que consiga atrapar la atención de la cosa más curiosa que hay sobre la faz de la tierra: un niño.

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Y tratándose de tecnología y de cambio de modelo pedagógico ¿Qué características debiera tener una herramienta IT para que subsuma los principios constructivistas? Básicamente ir encaminadas a conseguir ciudadanos participativos, pero autónomos y críticos, mediante un aprendizaje que parte de la redefinición de los roles de alumno y enseñante. Según Osuna[6] debiera de facilitar que la enseñanza sea un proceso de apoyo a la construcción de conocimientos más que el clásico recurso a la mera comunicación unidireccional de informaciones. La herramienta debe de estar pensada para permitir la puesta a disposición de los alumnos de problemas para ser resueltos con los medios disponibles, preferiblemente beneficiándose en su resolución del esfuerzo grupal. Estos problemas, pueden mostrar contradicciones con los significados iniciales para animar al debate, pero deben de reflejar de algún modo aspectos de la realidad de modo que sean percibidos como relevantes por los alumnos. La promoción de la colaboración en el marco del grupo y del compartir tanto las operaciones como los resultados del proceso de aprendizaje, permite aprehender los mecanismos de una sana interacción participativa que siente las bases de la antes descrita alfabetización digital. Vale ¿Cuál es esa herramienta? ¿Wikis, blogs…? Cualquiera. Aquí está la buena noticia o la mala, según se mire. Que no es tanto cuestión de la herramienta, sino de inclinación del profesor a usarla en la buena dirección.

Raúl Antón Cuadrado


[1] En el que estaría engarzado con el materialismo cultura de Marvin Harris.

[2] Que apoya Lyotard, por ejemplo.

[3] Es decir, que los artefactos tecnológicos por sí mismos también son agentes (actantes en la terminología de Latour) con participación en el proceso de innovación. Según Bruno Latour, actantes humanos y no humanos, en este caso, tecnológicos, adquieren la misma importancia en este proceso de co-construcción, construyen simultánea y simétricamente su realidad natural y su realidad social. (Latour 2001).

[4] Y que en todo caso, parece que Antropológicamente y Sociológicamente es el más alineado con la realidad, pues un determinismo estricto de uno u otro tipo no podría explicar la mayoría de los procesos de cambio ni tecnológicos ni sociales.

[5] La Comunidad Valenciana, Cataluña y Galicia, han prohibido el acceso a las redes sociales en clase (El mercantil valenciano

[6] Osuna Acedo, Sara. Configuración y Gestión de Plataformas Digitales. Madrid: UNED, 2007. Pág 86.

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