Blogosfera: alboroto, griterío y turbas

Un tío como Habermas –por info: postmarxista renombrado- dijo recogiendo un premio en Japón en 2004 [ref]

Atribución flickr.com/photos/87913776@N00/5129607997

que deploraba la ausencia de rigor en los contenidos en Internet y que en este medio las contribuciones de los intelectuales pierden su capacidad para enfocar el discurso. Se le viene a la mente a uno un abuelete que no entiende y que con 77 años tenía que estar cuidando a los nietos. Pero no sólo él ve la blogosfera como una esfera pública en la que todo el mundo opina y el griterío llega a aturdir.

I’m all for blogs and blogging. (I’m writing this, ain’t I?) But I’m not blind to the limitations and the flaws of the blogosphere – its superficiality, its emphasis on opinion over reporting, its echolalia, its tendency to reinforce rather than challenge ideological extremism and segregationCarr, The amorality of web 2.0 en roughtype.

Luego resulta que te acuerdas que Habermas es Habermas ¡Qué duda cabe! y te preguntas si no

Atribución flickr.com/photos/dagoaty/3336225924

tendrá razón y que si esta pseudodemocracia ultraparticipativa –al menos en apariencia– de la Web2.X, no estará sepultando bajo montañas de contenido insustancial y, o, repetido y, o, remezclado las pocas contribuciones originales y reflexivas que se dan. Con todo quisqui escribiendo blogs (yo también soy todo quisqui), ¿Marcará la Web el final de la oligarquía de los expertos y el comienzo de la democracia de lo mediocre?

In “We Are the Web,” Kelly writes that “because of the ease of creation and dissemination, online culture is the culture.” I hope he’s wrong, but I fear he’s right – or will come to be right. Carr, The amorality of web 2.0 en roughtype

¡Libertad! ¡Emancipación! ¿Quién quiere que le enfoque el pensamiento un puñado de intelectuales listillos? Yo. No para hacerles caso siempre, pero si perdemos la participación de los intelectuales tendremos más papeletas para caer en manos de la construcción publicitaria de la realidad. Y ojo, la globalización entendida como una economía de consumo, no de producción, no deja de tener detrás otros intelectuales perversos, cuya abyección consiste en decirnos igualmente qué pensar, con técnicas mucho más efectivas que un mero ensayo, que si no te mola no te lo lees y punto. Su abyección se multiplica, porque están al servicio de las corporaciones que los contratan, sus medios son mayores y sus técnicas mucho más agresivas y eficaces.

Vamos. Que podemos ir de Guatemala a guatepeor.

Raúl Antón Cuadrado

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