Una pausa para San Valentín.

Permitidme hablar de algo que no es la comunicación en Internet: Soy un tío con suerte.

Atribución flickr.com/photos/23050949@N06/3424173873/

A veces no te das cuenta de qué modo tienes suerte, hasta que las circustancias no te hacen parar a pensar. Siempre he pensado que San Valentín era una construcción publicitaria de la realidad, pero hoy me ha servido como un caponcete para parar todo lo que tenía en la cabeza (un ensayito sobre la esloganización del discurso, nada menos) y darme cuenta de que mi mujer es la mejor compañera que podía haber imaginado.

Thich Nhat Hanh dice que cuando se tiene un niño, mucho antes de su concepción, ya se tiene en el interior su semilla. A veces estas cosas suenan ñoñas, pero si las piensas… ¡son tan sencillas y tan ciertas!. María ha tenido siempre en su interior la semilla de Víctor, por eso lleva tan bien ese peso extra que va a cambiar nuestra percepción de las cosas en apenas quince días. Por eso, en lugar de estarla ayudando yo en el embarazo, me está ayudando ella con mi Máster. Por eso, porque no sé como darla las gracias, la dejo aquí estas poesías que escribí para ella.

¿De qué viviremos los poetas

cuando hayan desvirgado los conceptos,

cuando todos se hayan reificado

para ser mercancía e imperfectos

arder en la hoguera del mercado?

Yo te tengo a ti, ¿pero y los otros?

Mi casa es el olor de la tierra mojada.

Arcilloso el verano

de pajas agostadas,

pegadas sobre el lecho.

Primaveral de brotes

-y hojas- que se doblan

bajo las gotas de agua.

¿Y en el invierno?

En invierno la tierra no se moja;

se arpa como la piel de los nudillos.

Se arpa hasta crepitar su velo blanco.

.

Mi casa es el silbar

del cable de la luz

-arpa de cables pendidos de mayos

tocados de aquelarres de gorriones

que observan carreteras-.

Mi campo es su silbar

tocados por los rayos de este sol

hostil y cariñoso.

Mi casa son bandadas

al alba y al ocaso:

ácratas y gregarias, indecisas,

vibrando zigzaguean,

sin prisa y sin descanso.

.

Mi casa es el tocarte con las yemas

el punto más redondo de tu vientre:

mi campo, mi horizonte.

Me hubiera encantado ser Ángel González, pero cada uno hace lo que puede 😉

Categorías:Participación

Tagged as:

6 replies »

  1. Trini lo ha leido y dice que es imcapaz de comentarlo,pues se ha emocionado. Yo por mi parte te puedo decir que me encanta, aunque algunas cosas mis entendederas no dan mas de si.Pero de cualquier modo me siento henchido (?digo bien?)de gozo.

    Me gusta

    • Me alegro de que te guste y me recompensa mucho que me lo digas. Sientete libre, Aurora, de difundirlo.
      Todo lo que hay en esta WEB es con licencia CC by. Es decir, simplemente agradecemos que se cite la fuente si se usa material de aquí.
      Un saludo!!

      Me gusta

  2. Parece raro pensar en que las mujeres desde que nacemos estamos preparadas ya desde niñas para ese momento, pero es así. es muy bonito que estés pasando por este momento y que tengas con quien compartirlo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s