Posmodernismo y legitimación de la Ciencia

La Ciencia, como todas las instituciones humanas deben de tener detrás una legitimación que las sustente, justifique y, si es posible, que dirija sus progresos.  En el marco de la edad moderna, para la Ciencia, había dos relatos de legitimación que la llevaban hacia la realización de un proyecto en el futuro. Los dos relatos de legitimación de la Ciencia eran claros, comprensibles y no suponían ninguna dificultad conceptual, eran asumibles para todo el mundo. El primer relato era el llamado de emancipación.

Atribución flickr.com/photos/officinafotografica/3444958404

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Planteaba la Ciencia como servidora de la sociedad en la construcción del bienestar y la libertad de los pueblos. El segundo relato de legitimación de la ciencia era el especulativo, más filosófico y universitario, según el cual, el destino de la ciencia era exponer el conjunto de conocimientos, investigar y descubrir los principios y fundamentos de todo saber. Ambos parecen juiciosos –el especulativo hasta el teorema de Gödel– y ambos están confortablemente instalados en el imaginario colectivo

Sin embargo, en la sociedad postindustrial o postmoderna, dice Lyotard en ‘la postmodernidad explicada a los niños’, la tecnociencia capitalista ha resultado vencedora sobre los otros candidatos a ser finalidad universal de la historia humana, simulando realizar el proyecto moderno –contenido en los relatos-, pero inhabilitándolo en realidad. La realidad actual es que también la ciencia y sus resultados son mercancía, por lo que la búsqueda que justifica la ciencia es la relación input-output, su beneficio económico. El principio de performatividad (de performance, rendimiento) es la nueva legitimación que choca con el relato de la emancipación de la sociedad, porque solamente libera a quien domina la Ciencia como un recurso productivo más. Del mismo modo cancela la justificación filosófica de la Ciencia como persecutora de la verdad por encima de cualquier consideración, porque el principio de performatividad sacrifica la verdad a la pira de mejorar los resultados. En realidad, la única manera de llegar a la verdad es que esta se encuentre en la misma dirección que maximiza los resultados y el retorno de la inversión.

La continua redefinición de las ciencias, la aparición de instituciones pequeñas con objetivos más especializados y buscando resultados medibles en el corto plazo y la progresiva basculación de la investigación al sector privado –más allá de su oportunidad o no- no es, en mi opinión, tanto por esa erosión de los antiguos principios de que Lyotard habla sino, aún más marcadamente, efecto de la nueva legitimación. El principio de performatividad hace que cada rama de la Ciencia y sus instrumentos se redefinan y poden el árbol de sus prioridades dirigiéndose a metas concretas en el marco de un proceso económico en que hay que dar resultados valorizables mercantilmente y con celeridad. Y es en esa misma lógica donde se enmarca la necesidad de flexibilizar los límites y definiciones de disciplinas e instituciones para adaptarse iterativamente a los cambios de escenario y de metas que ocurren continuamente en la sociedad del conocimiento.

Raúl Antón Cuadrado

Este post reutiliza partes de un trabajo obligatorio sobre un texto de Lyotard en el máster de comunicación y educación en la red. El libro, ‘la condición postmoderna, es una pasada muy recomendable de leer aunque, eso sí, te tiene que pillar bien almorzado.

8 replies »

  1. Un par de citas de Feyerabend. (¿Porqué no Platón, pg 10?)
    “la ciencia ha pasado de ser una necesidad filosófica a convertirse en un negocio” y “La ciencia del siglo XX ha renunciado a toda pretensión filosófica y ha pasado a ser un gran negocio. Ya no constituye una amenaza para la sociedad, sino que es uno de sus puntales más firmes.”

  2. Creo que en este articulo se confunden los planos epistemologicos, ontologicos y utilitarismo social. Una cosa es que la verdad exista y sea una, otra que sea conocible por nosotros a traves de leyes cientificas y otra que el dinero para pagar las investigaciones de las que derivan los descubrimientos de estas leyes esten financiados por grupos de poder con determinados intereses.

    • Hola, Kike.
      Agradezco tu opinión, aunque no puede ser más contraria a la mía. (quizás precisamente la agradezco más por eso).

      La idea importante de este artículo, que no es más que la del libro de Lyotard es la de la legitimación de la Ciencia. En mi opinión, toda institución social tiene una legitimación detrás, una justificación, o más bien una suma de varias. (Otra cosa es que se esté de acuerdo o no con ellas)

      La idea de Lyotard de los capítulos X,XI de “La condición posmoderna”, con la que coincido, y de hecho es simplemente lo que explico en el artículo es 1) que los discursos de la modernidad que justificaban la ciencia eran dos: groseramente el de lograr el bien del género humano y el de saber por el amor al saber. y 2) que en la sociedad posmoderna estos han dejado de justificar la existencia de la ciencia. (Y explica porqué, aplicando el juego de lenguaje Wittgensteniano, la Ciencia no puede tampoco autojustificarse). y 3) (caps posteriores) la Ciencia hoy en día se justifica por el principio que él llama de performatividad que es más o menos, por el ROI.

      En realidad, poco importa cual sea la verdad ni quien page la ciencia, no buscaba hablar de ontología de la ciencia, ni de epistemología. No quería ni siquiera decir qué era ni qué tenía que ser la ciencia, sino de pura legitimación o justificación de la Institución Ciencia (en el sentido antropologico-social). Y, ni siquiera, me planteaba opinar sobre si creo que esto es bueno o malo… 😉

      En resumen, que te agradezco tu comentario porque me da la oportunidad de tener un feedback que me marca que no me expliqué del todo bien. (Y te agradeceré todos los que hagas, aunque sea para meterme un poco de leña).

      Un saludo.

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