Emancipación en 1650 letras

Recordamos el porqué de esta serie de artículos en 1650 letras…

Un medio escrito de cuyo nombre no me acuerdo o no quiero, me pidió que hiciera unos resumenes de los artículos de itcomext.com en 1650 caracteres. Yo acepté pervertirlos para que pudieran propagarse y conocer mundo, pero como quiera que después de hacerlo, el respetable medio se percató que no hablaban de fútbol (¡podrían haber leído los hermanos mayores antes de proponerme clonarlos en pequeño, digo yo!), pues … ¿Qué os voy a contar?… sigo siendo su dueño. Y como soy su dueño y creo que alguno de ellos pueden tener su interés, incluso tan pequeñitos, ¡miralos qué ojitos tienen! Voy a irlos dejando aquí ;-) .

Emancipación de la Opinión en 1650 letras.

(Versión original aquí)

Creemos tener opinión libre por poder comentarla pero, o la emancipamos de los dictados de los creadores de opinión o sospecho que somos libres de expresarnos sólo por opinar ‘lo correcto’. Construir una opinión libre es condición previa a expresarla y esto implica acceso a perspectivas divergentes. Internet será trascendental para educar la libertad si da acceso a esas alternativas.

Hay dos tipos de contenidos en la red. Una comunicación jerarquizada que es la expresión unidireccional y centralizada en grandes conglomerados que nos tragamos sin rechistar y una comunicación horizontal, en red, que producimos los destinatarios de la expresión ‘en serie’. El destinatario traga-todo, tiene ahora la oportunidad de generar y distribuir su creación con costes casi cero e incluso –probabilidad remota, pero existente- tener niveles de audiencia equiparables.

¿Se emancipará la opinión? Cabe esperar una dialéctica -con ley y lógica de mercado- entre los grandes productores protegidos por copyright y los devotos productores ocasionales. No se llegará a un ganador definitivo porque Internet redefine constantemente sus condiciones de existencia a partir de restricciones que, a su vez, están en movimiento, es ajeno a la optimalidad, sino sencillamente viable en sus equilibrios inestables y tiene tantas variables de relación tan compleja que es imposible de domesticar. Quizás por eso sigamos teniendo la opción de ver el video del niño al salir del dentista, aparentemente inocuo para el sistema, pero que exhibe algo delicioso: seguimos siendo ‘un grupo numeroso, discreto, muy firme en nuestra falta de convicciones’[i] por mucho que se empeñen.

Raúl Antón Cuadrado


[i] Eduardo Mendoza. La aventura del tocador de Señoras.

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