Liderazgo y WEBART, ¿El ArtEXT necesita críticos?

En el principio, antes de que vinieran los críticos a enmierdarlo todo, el Arte era un estado mental, el Arte era una acción.después llamaron arte a las huellas de estas

La magnífica manzana red de Ángela @ angelagavilan.com

acciones, a las obras de estos estados mentales (o incluso de otros que no tenían nada de Arte). Esto lo urdió el demonio liberal -y su brazo ejecutor fue la crítica- como una jugada para mercantilizar el Arte. Nos dieron arte por Arte, porque lo que le pasaba por la cabeza a Picasso, el verdadero concepto del cubismo, no se puede vender, pero una copia de una copia de una copia de las señoritas de Avignon, sí. Así que vale más un calendario que el concepto del cubismo –ya dijo Machado que es de necios confundir valor y precio-. Pero, del mismo modo que las obras de Arte son la plasmación observable del Arte, el Arte puede no dejar huella alguna. El Arte escapa a la observación. El Arte es una actitud.

Una vez aclarado lo anterior, podemos ser vulgares y llamar arte a lo que en realidad son obras. Veamos. ‘El significado de la palabra arte varía según la cultura, la época, el movimiento o el grupo de personas para las cuales el término es productor de sentido.’[wikipedia] Pero entonces ¿Hace falta un aprendizaje previo para reconocer el arte? Si esto es así ¿Qué es lo que hay que aprender? Parecería que las obras de arte son sólo para los iniciados, para los que conocen las corrientes artísticas. Esto es fascinante pero me temo que inaceptable.

Es difícil conocer todas, porque hay muchas corrientes diferentes. Wikipedia enumera treinta y dos hasta el siglo XX, otras quince denominadas vanguardias de 1905 hasta 1942, veinte de arte moderno desde 1942 hasta 2000 y cuatro más postmodernas, además de las corrientes regionales. Pueden entenderse como gramáticas para la expresión de obras de arte y como tal pueden ayudar a la expresión de los significados artísticos, ya que sería complicado que para cada obra de arte se hubiera de inventar su propio modo de expresión. Las corrientes son marcos de referencia para la creación de obras, paradigmas retrabajados constantemente de forma iterativa por cada obra de arte que se suma a la corriente. Están influidas por la disponibilidad de técnicas o soportes, así como por la observación de otras obras de arte o por los gustos mutables del grupo al que pertenece el autor u otras personas a que el autor dirige la obra. Indudablemente los contribuidores a la creación de un nuevo paradigma tienen el innegable mérito de describir nuevas formas de expresión que deben considerarse valiosas en sí mismas, aunque son escasos los diferentes paradigmas frente a la multitud de obras y además difícilmente describibles pues son comprensibles solo indirectamente a través de cada obra.

La existencia de las corrientes permiten expresar la obra de arte en términos comprensibles o incluso atrayentes a un público potencial, lo cual es fabuloso, pero puede facilitar la creación de “obras huecas de arte” que sólo buscan que su forma se asimile a la corriente, sin que sean propiamente la expresión de un acto de arte ni propongan ‘nada nuevo’. Esta desviación de la obra de arte para satisfacer los dictados de una corriente ocurre por dos cosas. Bien por el afán de gustar a los críticos o bien por el afán de gustar a la masa. Personalmente respeto el tan denostado afán de gustar a la masa. No lo defiendo como arte, sino como modo de ganar dinero, porque de algo hay que vivir. Sin embargo, eso de que haya unos señores llamados críticos que vayan de que saben mejor que ‘el resto del mundo’ qué es una obra de arte y qué no lo es y que cuando la masa lo aprende, ellos cambian la definición con miras a demostrar que ellos son más listos, nunca lo he soportado. La crítica se funda sobre el argumento de autoridad y aunque el a.a. puede ser útil, el único que soporto es el de las autoridades que yo elijo. Dice Jesús Mazariegos que desde que ‘a finales del siglo XVIII, al mismo tiempo que nacía la crítica de arte, surgió el concepto de lo moderno, el arte ha cambiado y se ha movido tan vertiginosamente que el grueso de la sociedad no ha podido seguirle o, en el mejor de los casos, lo ha hecho con un notable retraso’[1]. La reflexión es ¿Eso es culpa de la crítica o de la sociedad?

Atribución flickr.com/photos/ccacnorthlib/3931731944

Una vez formé parte de un jurado de un concurso de poesía. Una de las obras me parecía magnífica, pero a la hora de dar el premio, una compañera del jurado dijo ‘si esto se hubiera presentado en los setenta, vale, pero ahora están pasados de moda esos temas y esa estética’. Joder, seguro que ella tenía hace unos años la carpeta llena de poesías de Bécquer –menos mal que no sabía de las otras coplillas del pájaro– y ahora se hubiera calzado a Miguel Hernández redivivo, con tal de que nadie pudiera pensar que estaba anclada en tendencias anacrónicas. Internet viene a elevar al mismo nivel la oligarquía de esa crítica cacique, necesaria descubridora de nuevas formas y la dictadura de nosotros, la purria, o al menos de la purria con acceso al bandwith, que pese a la opinión de los críticos, si le dejan, lee lo que da la gana –prioritariamente bazofias con escaso valor artístico, por cierto-.

Iba a acabar el post, pero leyendo la última frase me ataca la duda de si no seré yo mismo un crítico –sin cobrar por ello-. Sí. Lo soy. Internet mediante este post o mediante comunidades en las que todo el mundo puede dar su opinión y leer la de otros, integra las opiniones de toda la masa interesada y eleva esta intersubjetividad a la misma categoría que la crítica especializada. Tomemos el ejemplo de entrelectores.com. En esta web todo el mundo opina sobre cada libro –¡Incluso sin necesidad de haberlo leído!- y las opiniones se refunden en su nota que es algo como la destilación de la intersubjetividad de la comunidad. Pues bien: esta nota es mucho más relevante en Internet que la sesuda opinión razonada de los críticos, y más rápida de leer, -ya sabemos lo importante de hacer las cosas cortas para que se difundan en la red-… ¡Al final resulta que Internet va a tener que salvaguardar a los críticos de la intersubjetividad, de la dictadura de la masa para proteger a la sociedad de su estancamiento en las formas y los esquemas manidos, para evitar su abotargamiento cultural!


[1] Movimientos artísticos en la revista escena, junio 2008. Jesús Mazariegos.

3 replies »

  1. el arte necesita críticos y espectadores y artistas y poetas… el arte necesita la complicidad humana que lo aleje todo lo posible de la natural vulgaridad de la naturaleza para hacerse arte.
    y tu los dicho: eres tan “arte y parte” de la crítica cómo lo que criticas…

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    • Ángela. Ojala yo pudiera tener tu capacidad de síntesis. (Aunque nos alejamos de aquellos que piensan que la naturaleza es el verdadero arte… algo hay que cambiar ¡Qué sé yo! ¿Hacer las manzanas azules? 🙂

      Gracias por tus comentarios.

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