Declaración de independencia del ciberespacio

Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente…

Hoy he celebrado el día de Internet, releyendo la declaración de independencia del ciberespacio. Hace 14 años, en 1996, John Perry Barlow la escribió en un ataque de liberalismo –no confundir con libertad ni mucho menos con libertinaje- seguramente después de dar un repaso extemporáneo a sus libros de graduación en religión comparada –y probablemente pasando la lengua por el lomo de alguno-. Después de haberme desintoxicado de la borrachera de consignas y poesía que contiene he llegado a la conclusión de que, de todos modos, marca un hito. Su famoso ‘vengo del Ciberespacio’, contribuyó a incluir esta palabra en los diccionarios de todos los lenguajes, así que nada que objetar a que esté entre los documentos históricos de wikisource.

TRON JP

Atribución: flickr.com/photos/ssoosay/4581206531

En mi opinión, el contenido es bastante gamberro, pero su indudable lírica te lía la cabeza y lo lees y acabas con la sangre inflamada como un adolescente, dispuesto a locuras de las más gordas. Pero como no eres ya un adolescente, como mucho llegará a que te descargues tron –verla otra vez ya es para nota, pero del remake ni hablar-. Sólo hay una cosa que no me trago ni con poesía. Dice que en el Ciberespacio no deben de haber gobiernos porque ‘derivan sus justos poderes del consentimiento’ y aquí no han recibido ninguno y que ‘los conceptos legales no se aplican porque se basan en la materia’ y el ciberespacio sería pura forma, claro. De mano no admito la separación dicotómica, quiero decir, suponer que se pueda vivir en Internet o en el mundo convencional; Internet no es otra realidad, sino una parte, por derecho propio, de la realidad. Pero la gracia del asunto es que sin estado ni ley, queridos amigos, no queda la anarquía caleidoscópica superchula de los visionarios, sino el imperio de las trasnacionales que encuentran en Internet justo lo que necesitan, nuevas maneras de esquivar las normas. No debemos rogar por un Internet libre de gobiernos y de leyes, sino por gobiernos más capaces que comprendan las nuevas realidades y desarrollen leyes que permitan a la gente vivir protegida de las transnacionales –que es el status per se de las empresas webbased- y… de sus propios gobiernos.

¡Ah, pero qué falta de deferencia! Internet, que somos todos, devora a sus visionarios y a sus propios padres -¿alguien recuerda a TBL?… No. En serio y con toda la deferencia, esto es mi homenaje a un gamberro que escribió hace 14 años una soflama adolescente, pero deliciosa. La declaración es una  mezcla de poética, o épica, subyugante y de clarividencia brutal.

Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente […] Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. […] Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes.

Raúl Antón Cuadrado

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